Nosotras, mercedarias misioneras, no podemos limitarnos al descubrimiento de las situaciones marginales de nuestro mundo, sino que debemos hacer efectiva nuestra inserción entre los más necesitados como testimonio de amor redentor.
La opción preferencial por los pobres es un proceso que nos lleva a encarnarnos entre ellos y a participar activa y solidariamente en las causas de justicia y liberación como seguidoras de Jesús de Nazaret
En respuesta a los signos de los tiempos viviremos una eclesiología de comunión que nos lleve a valorar todas las formas de vida cristiana y nos haga compartir con los laicos el carisma recibido, de manera que podamos apoyarnos y enriquecernos mutuamente, tanto en la vivencia carismática como en el compromiso liberador.
Cuidaremos con esmero la formación de los laicos. Con ellos viviremos también el gozo de fomentar y vivir nuestra espiritualidad que contempla a María asociada al Misterio Redentor de Cristo.
Que nuestra fraternidad nos lleve al encuentro del cautivo y al cuidado de nuestra “casa común”.
Compromiso en la efensa de los DDHH; prioritariamente de los derechos de la mujer, de los jóvenes, los niños, los desplazados, refugiados, migrantes, etc.
Responder al llamado del Papa Francisco que nos invita a la “misión en salida”: Ad Intra y Ad Gentes.